Procrastinar, trucos para dejar de hacerlo

Procrastinar. Puede que esta palabreja te suene a chino pero está más presente en nuestras vidas de lo que pensamos. Su significado es, básicamente, posponer o aplazar tareas. En definitiva, dejar para mañana lo que debes hacer hoy. Como estudiante seguro que sabes perfectamente de lo que te hablamos. Una fecha de entrega que parece lejana, un trabajo complicado al que cuesta enfrentarse, etc. Aunque sea algo urgente son muchas las veces en las que preferimos realizar actividades más sencillas o placenteras pese a ser prescindibles. Pero no te preocupes, dejar de procrastinar es posible siguiendo algunas pautas y consejos.

En primer lugar es necesario dejar claro que procrastinar no es sinónimo de ser vago o perezoso. De hecho, se puede distinguir entre personas que aplazan sus tareas de forma puntual y quiénes lo convierten en algo crónico. No te sientas mal si alguna vez dejas cosas a medias o para más tarde pero preocupate si comienza a ser algo habitual o empiezas a tener problemas con entregas, plazos y cuestiones similares. Si eres consciente de que el verbo procrastinar no es tan ajeno en tu vida diaria sigue leyendo. Los siguientes consejos son un buen punto de partida para dejar de posponer y ser más productivo. 

Autoevaluación.

Conocerse y saber cuáles son nuestras rutinas es algo fundamental. No puedes saber si estás procrastinando si no llevas un control de tu tiempo, obligaciones, plazos de entrega. En definitiva debes observar tus hábitos y como te comportas con las tareas que te resultan más complicadas. También es importante que reconozcas tus distracciones.  Por ejemplo, si las redes sociales son tu perdición aleja el teléfono mientras trabajas, o busca un mayor ambiente de concentración.

Divide y vencerás.

A todos nos pasa. Cuando vemos un proyecto enorme nos asustamos y pensamos que no seremos capaces. Lo que tienes que visualizar es que cualquier proyecto se puede dividir en tareas más pequeñas y asequibles. Si piensas constantemente que te queda todo el TFG por hacer será fácil procrastinar antes de enfrentarte a ello. Por el contrario si piensas en ello como una suma de tareas (elegir un tema, documentarte, preparar un índice, redactar una introducción, etc) tu percepción será mucho más positiva.

No a la multitarea.

No creas todo lo que te dicen: hacer varias cosas a la vez no es productivo. Si  ya cuesta concentrarse en una tarea imagina en varias a la vez. Queremos abarcar más cosas de las que podemos y finalmente no nos enfocamos en ninguna y terminamos procrastinando. Aléjate de la multitarea y céntrate en la tarea de ese momento. La plena concentración te llevará a hacerlo más rápido y que sientas que es más sencillo de lo que pensabas. ¡Un chute de positividad por favor!

Aprovecha la meditación.

No tengo tiempo. No llego en fecha. Me faltan horas. Son frases muy repetidas hoy en día y desgraciadamente nos frustran más y provocan que no dejemos de procrastinar. Esa percepción de tareas sin cumplir y de no llegar a nada es peligrosa. Para un momento y reflexiona. Se consciente de tus tareas y prioridades y baja una marcha a tu día a día. Ser más consciente de las obligaciones importantes, del tiempo disponible y de como lo empleamos te puede ayudar a no posponer y ser más eficaz. El estrés y la obsesión por llegar a todo no son buenos aliados.

Planifica según tus posibilidades.

Es muy común, especialmente cuando empezamos un proyecto o tenemos una meta ilusionante, planificar con exceso de positividad. ¿En qué consiste? Básicamente en asumir más tareas de las que realmente es posible en ese tiempo o dar por hecho que las terminaremos en el tiempo marcado. Es posible que a veces lo consiguas pero no será lo habitual. Lo normal es tener imprevistos, atascarnos en alguna cuestión o distraernos más de la cuenta. Esto puede llevarnos a frustrarnos si en nuestra planificación vemos más tareas incompletas de lo que nos gustaría o retraso en los plazos. Ese estrés nos hace percibir el proyecto como complicado o aburrido y comenzamos a procrastinar. La pescadilla que se muerde la cola.  Nuestro consejo, planifica de forma más realista y suma tiempo extra a tus previsiones.

Crea un sistema de hábitos y recomensas.

Como ya hemos comentado antes procrastinar no es ser vago por lo que no tienes que juzgarte mal. Si te percibes de forma negativa no conseguirás salir del hábito de posponer. Mejor ve paso a paso, consiguiendo retos pequeños y siendo consciente de ello. Para ello es positivo crear hábitos y premiarte cuando seas consciente de tus logros. El cerebro es un animal de costumbres y le resulta más fácil trabajar en piloto automático. Si te gusta tomar un café después de comer aprovecha para establecer disparadores. Realiza una tarea pequeña justo después de tomarlo (revisar el correo, hacer la lista de pendientes de la tarde, etc) te hará que automáticamente te dispongas a hacerlas en cuanto tengas el café en la mano. Realizarás la tarea sin pensar y con el “premio” de tu bebida.

Lamentablemente no tenemos una varita mágica para darte un empujón cada vez que sientas pereza por hacer algo. Estos consejos son solo el inicio para dejar de procrastinar, el resto depende de ti. No dejes de lado tareas prioritarias o tus obligaciones pero si no te queda otra opción, busca ayuda. No Hagas Nada te apoya procrastines o no. 

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